Cesc Fàbregas fue muy claro en su mensaje a la afición. El equipo está tranquilo por lo que viene por delante y se ha tomado el tiempo para reflexionar por el tropezón
Cesc Fàbregas se ha convertido en uno de los pesos pesados a la hora de hablar por el equipo. Este medio día dijo lo que piensa y quiso enviar un mensaje tranquilizador a la afición pero sin tratar de convencer a nadie: el equipo jugó mal, sí, pero tampoco hay que dramatizar.
El drama pareciera que hay que dejárselo a los anti-culés, los únicos que se atreven a hablar del fin de ciclo. Pero es bien sabido que cuando el Barcelona tiene un tropiezo, por grande o pequeño que sea el drama viene a colación y pega a todos. Bien dicen que el Barça es autodestructivo, porque la crítica pasa de retroactiva a destructiva y es tal vez la que sí puede terminar con el buen ciclo del club y no así los retoques del 'Tata' Martino al estilo de juego.

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