El equipo blanco cerró una victoria con mucha autoridad. Casilla evitó la goleada merengue al final. Atlético y Barcelona se quedan a sólo tres puntos en la clasificación.
Objetivo cumplido en la Casa Blanca. El campeonato de invierno quedó resuelto de forma más que insípida en el Vicente Calderón este sábado, y el Real Madrid supo hacer valer el empate entre culés y colchoneros para su beneficio con una victoria autoritaria en Cornellá. No lo pareció durante los primeros minutos del encuentro, pero bastó que los hombres de Carlo Ancelotti calentaran motores para certificar un partido de un dominio abrumador.
Propio de la oportunidad que tenían ante sí. Un día más, el equipo merengue volvió a coleccionar ocasiones de todos los colores, y un día más -como los últimos partidos-, volvió a pecar de poca efectividad de cara a puerta. De hecho, tuvo que ser Pepe a balón parado el que certificara la victoria merengue. Poca renta para el claro dominio. Pero menos distancia con respecto a los líderes del campeonato, sea como fuere.
Tanto iba el cántaro a la fuente que al final tenía que romperse, y fue nada más reanudarse la segunda parte cuando el Real Madrid tomó ventaja en el marcador. Modric botaba una falta lateral pegada al quesito del córner derecho y el central luso cabeceó a gol sin prácticamente oposición. Un gol que hacía justicia por lo visto sobre el césped, y que apretaba la Liga como hacía tiempo que no se veía en España.

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