Plácida noche después de que el canario marcara a los seis minutos. Octavo partido consecutivo imbatido, récord de la entidad. Athletic o Atlético, antes de la final.
El Real Madrid se asoma una vez más a la final de la Copa del Rey por tercera vez en los últimos cuatro años. Ya sólo le falta sortear una ronda más, después de alcanzar las semifinales a costa de un Espanyol voluntarioso en el coliseo blanco, pero poco más.
El equipo de Carlo Ancelotti no sólo hizo valer la ventaja del partido de ida, sino que la amplió al poco de comenzar el encuentro para así vivir una plácida noche. Jesé Rodríguez marcó el gol inicial, los menos habituales tuvieron sus minutos, Ancelotti igualó la marca de Mourinho de veinte partidos invicto, y el equipo estableció un nuevo récord de imbatibilidad en la historia de la entidad. La guinda a un mes de enero ya de por sí suficientemente redondo.
La segunda parte sirvió para que ambos equipos entregaran las armas. Aguirre lo intentó con Córdoba en punta, pero ni por ésas. Y mientras tanto, el Real Madrid sólo se acercaba ya tímidamente al área perica. Bajo un Bernabéu muy apagado en las gradas, los minutos volaban con la incertidumbre de si Casillas aguantaría su portería a cero, de si Casilla resistiría su pulso con Cristiano, o de a quiénes darían minutos los dos entrenadores.
La eliminatoria estaba muerta hacía tiempo, y sólo el trencilla con una amonestación a Ronaldo, la tonta expulsión a Víctor Sánchez y una serie de decisiones algo polémicas, que no decisivas, agitó algo el frío ambiente en Concha Espina. Nada que pase a la historia, por otra parte. Tampoco lo habría hecho el partido si no hubiera sido por los récords.

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