En un correcalles de partido donde proliferaron las tarjetas y donde Wellington Silva acaparó el protagonismo, ninguno de los dos conjuntos se fueron contentos con el empate
El encuentro se planteó eléctrico a ritmo de Thievy y de Wellington Silva que, en tan solo media hora, había poblado de tarjetas el 75% de la línea defensiva amarilla. Tres amarillas por dos por parte almeriense en unos 40 minutos que no es que fueran trabados a pesar de sus 20 faltas sino que fue consecuencia de ese ida y vuelta alocado donde el contragolpe estaba a la orden del día y donde los dos extremos locales eran los que proponían. A su ritmo, de forma deslavazada, contando también con la ayuda de Míchel Macedo y atacando siempre de forma vertical trajo en jaque a la zaga del Villarreal, en una de esas jugadas Thievy centraría desde la parte izquierda y Chechu Dorado cortaría con la mano en un penalti flagrante que obvió Undiano Mallenco suponiendo incluso la segunda cartulina al central villarrealense. Los Juegos fue un clamor.
No le fue a la zaga un Giovani dos Santos, que no solo protagonizó seis remates en la primera mitad (ninguno de ellos a puerta) sino que además forzaba la amonestación de Corona y la expulsión de Mauro Dos Santos, que no tuvo más remedio que agarrarle cuando se marchaba disparado hacia Julián. Si el partido era interesante, las oportunidades manifiestas habían brillado por su ausencia, Joel Campbell abriría la veda antes del descanso con un duro disparo desde la frontal que Julián repelería con muchos reflejos.
De forma vaga y casi obligado por las circunstancias, el Villarreal tomó las riendas del encuentro. Marcelino García Toral se dio cuenta y de inmediato quiso poner más pólvora con la entrada de Vietto y de Cheryshev. Tan rápida fue su reacción como su corrección. Welligton Silva forzaba la quinta amarilla de su rival, y la segunda de Jaume Costa. A la calle. Diez contra diez y vuelta a empezar. Seis rojas en los últimos cuatro partidos ligueros en el coso almeriense. Casi nada.
Fue entonces cuando el Almería breó al Villarreal por la banda derecha. La dupla Wellington Silva – Míchel Macedo se convirtió en un quebradero de cabeza hasta que el técnico forastero reestructuró la defensa. Esa parte izquierda amarilla fue un coladero, incluso antes de la expulsión de Jaume Costa. Por ahí, Tomer Hemed no llegó por dos veces a sendos centros de Míchel Macedo, preludio de la ocasión más clara del campeonato liguero. En homenaje a Abreu, el israelí recibiría otra vez del lateral brasileño, superaba la salida de Sergio Asenjo y, con todo a favor, enviaría por encima del larguero. Fue la oportunidad del Almería.
Entonces, los entrenadores lo tuvieron claro. El local reforzar los extremos, el visitante taparlos. El Villarreal se quedó partido pero así frenó el peligro almeriense que solo tuvo un intento más en la cabeza de Hemed que no tuvo su día. En la parte final, con la gasolina bajo mínimos, los amarillos gozaron de sus mejores aproximaciones dejando su suerte a Vietto, que tuvo dos tentativas inocentes, Cheryshev, cuya vaselina fue despejada por Julián, y Gerard Moreno, que gozó de la última. Sin embargo, sería Tomás Pina el que compensaría la balanza de acercamiento clamoroso. Solo en el segundo palo y tras un gran centro de Cheryshev no sería capaz de empujar a puerta vacía. Fue la oportunidad del Villarreal.
Al final el 0-0 no saca de “pobres” a ninguno de los dos ni a su confianza tampoco. Al Almería porque volverá de nuevo a plantearse qué pasarán con esos tres puntos que están en el limbo. Al Villarreal porque ahora le toca pensar en remontar un 1-3 en el Sánchez Pizjuán si quiere seguir vivo en la Europa League.

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