El Chelsea ha aparcado momentáneamente la crisis que está viviendo en la Premier League con este triunfo ante el Maccabi en el debut de ambos en esta nueva edición de la Champions League.
Los equipos de José Mourinho suelen desgastarse a medida que van pasando las temporadas. Un mal endémico que parece repetirse en cada club que dirige el de Setúbal y que ahora asola a los 'blues' en su tercera campaña al frente. Por ello, la victoria además de obligatoria era también balsámica.
Un triunfo que pudo encarrilarse pronto cuando Hazard marró, a los 6 minutos, un penalti que había provocado previamente Willian. El dominio de los londinenses era incontestable pero necesitaba pronto dar frutos. Circunstancia que llegó con un golpeo de falta del propio Willian hacia el área para que sus compañeros remataran y que se envenenó finalmente sobre la meta de un sorprendido Rajković.
La lesión de Willian y la entrada de Diego Costa aumentó el potencial ofensivo del conjunto inglés. Un dominio sin brillo que hizo aumentar la renta local cuando el hispano-brasileño era trabado en el área. La consiguiente pena máxima fue en esta ocasión ejecutada por Oscar, sobre la bocina del descanso, dando la puntilla al partido.
Dos de los futbolistas que habían estado más desenchufados hasta ahora en la liga doméstica recuperaron su conexión en el tercer tanto. Fàbregas levantó la cabeza y su preciso centro era voleado a la escuadra por Costa. Un bello gol que puede recuperar la confianza de sendos jugadores. Máxime cuando Cesc rubricaba el cuarto de la noche.
Porque más que la goleada y los tres puntos, dos aspectos importantes, la afición de Stamford Bridge se iba tranquila por las sensaciones recuperadas en la plantilla y en algunos miembros de la misma.

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