El equipo de Luis Enrique lo intentó hasta el final pero no pudo superar la defensa italiana y acabó empatando en el estadio Olímpico.
Como era de esperar, ambos equipos salieron al terreno de juego con un rol bien predeterminado. ElBarcelona optaba por masticar el balón con la tranquilidad habitual, aunque sin renunciar a los balones en largo buscando a sus hombres rápidos de ataque cuando estos conseguían quedarse libres de marca.
La Roma, por su parte, se guarecía bien atrás y salía con una velocidad endiablada por las bandas, con contragolpes en los que Dzeko , Salah o Florenzi aprovechaban la posición adelantada de la línea defensiva azulgrana. Estas acciones romanas, sin embargo, apenas daban frutos y parecía que los giallorossi llegaban sobrados de velocidad aunque faltos de pólvora a las cercanías del área de Ter Stegen, en las que la defensa culé siempre acababa imponiéndose con cortes precisos.
Messi era el claro protagonista de las acciones de ataque barcelonistas, aunque no conseguía que sus disparos encontraran el camino al espacio entre los tres palos (disparó hasta cinco veces en la primera mitad, sin que ninguna fuera a portería). Así, sería Luis Suárez quien remataba de cabeza en el segundo palo y prácticamente a bocajarro un centro de Rakitic. El 0-1 subía al marcador en el minuto 21.
Diez minutos más tarde, sin embargo, llegaría la acción de la primera mitad. Florenzi superaba la línea del centro del campo pegado a la banda derecha y, desde una distancia larguísima, al ver adelantado a Ter Stegen, se sacaba un tremendo disparo que superaba al meta alemán llevando el 1-1 al electrónico del Olímpico de Roma. Tras el tanto de San José en la Supercopa de España, las salidas le volvían a costar caras al portero del Barça.
Poco más dio de sí la primera mitad, más allá de alguna acción puntual a uno y otro lado del terreno de juego que nunca llegó a inquietar a los dos guardametas. Tras la reanudación, en cambio, el Barcelona bien pudo ponerse por delante de nuevo hasta en dos ocasiones.
Primero Messi remataba de una media volea desde el punto de penalti, pero se topaba con un Szczesny inspiradísimo y sobrado de reflejos. Apenas un minuto más tarde, el portero polaco volvía a intervenir para evitar que Suárez anotase desde el área pequeña. Esta acción, sin embargo, le costó cara al guardameta de la Roma. Al hacerse con el balón para evitar que el delantero uruguayo recogiese el rechace, metió Szczesny las manos y una de ellas se topó con la bota de Suárez, lesionándose y teniendo que abandonar el terreno de juego.
No sería esta la última lesión del partido pues Rafinha, que había entrado en el terreno de juego en el minuto 62, tenía que retirarse con dolores en la rodilla solo tres minutos más tarde, tras recibir una dura entrada de Nainngolan. Esta lesión hundía anímicamente a los catalanes y la Roma lo aprovechaba para adelantar posiciones y crear más peligro que en fases anteriores del encuentro, mientras que el Barcelona veía como el control del tempo del partido dejaba de ser un monopolio visitante.
Esa nueva situación dio paso a un intercambio de golpes con remates en ambas áreas. Florenzi e Iago Falque lo probaban por la Roma, mientras que en el Barcelona eran Neymar, Messi o Iniesta quienes trataban de firmar el segundo. Aunque el peligro de las acciones barcelonesas era mayor que el de las romanas, el resultado final era el mismo. El marcador no se movía.
A medida que el tiempo se iba agotando, el equipo culé se fue viniendo arriba mientras que la Roma daba por bueno el punto. Ahí llego una avalancha de remates visitantes, que acabó doblando (16 a 8) a los de los giallorossi en intentos, aunque ambos acabaron igualados en los tiros entre los tres palos (3). De este modo, las claras llegadas de Jordi Alba, que solo un defensa rival en línea de gol pudo detener, y Piqué que de cabeza bien pudo haber puesto el 1-2 en el marcador, acabaron por resultar infructuosas cuando Bjorn Kuipers señalaba el final del encuentro con empate en el luminoso.

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