Quince minutos duraron las esperanzas de los locales en el gran clásico de la región que fue desnivelado por el papel del croata.
El extraordinario ambiente de las gradas servía para recordar a todos la pasión que desprende el gran derbi en Franconia. Por eso, el Núremberg no quiso desentonar ante su público y suyas fueron las primeras acciones, en especial a través de una espectacular volea del japonés Kiyotake que se estrellaba contra el larguero. El dominio era de color granate, con oportunidades que caían del lado local pero sin suerte de cara a la portería de Neuer.
Todo lo contrario que el Bayern, cuyo primer disparo entre los tres palos se traducía en gol. Alaba aparecía por la izquierda para asistir a Mario Mandzukic, quien no erraba en su cita con la meta contraria. Contundente y demoledor se mostraba el líder en uno de los estadios de Bundesliga menos propensos para los muniqueses en los últimos años.
La diana del croata acentuaba los problemas del Núremberg, quien se quedaba además, por lesión, sin Chandler y Ginczek con solo 20 minutos de juego. La otra dificultad era la esperada, que no era otra que el anunciado despertar del 'rodillo rojo', acentuado por dos golpeos en la madera -por mediación de Robben y Müller- y el regreso del balón bajo el poder de los hombres de Pep Guardiola.
La segunda mitad reafirmaba la superioridad visitante. Madzukic cedía generosamente el balón a Lahm para que el lateral sentenciara, en semifallo, el duelo. Apenas 4 minutos en el reloj y las esperanzas del Núremberg se habían desvanecido con la misma facilidad con la que el vigente campeón de Alemania engorda sus números. El triunfo en el clásico bávaro significa la victoria consecutiva 29ª del Bayern fuera del Allianz para un total de 45 triunfos encadenados en Bundesliga. El coleccionista de récord no se cansa de sumar.

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