El equipo merengue echó de menos a Luka Modric. Gris partido coral durante 70 minutos. Illarra marcó el primero, y Bale deslumbró con un golazo desde 25 metros. Isco también marcó.
El Real Madrid sigue pujando fuerte por la Liga BBVA después de vencer al Elche en un partido que, eso sí, dejó ver una versión del equipo blanco bastante más pobre de lo que venía acostumbrando. Pues a excepción del gol de Illarramendi en la primera parte, los primeros tres cuartos del partido fueron soporíferos a más no poder. Sería Gareth Bale, con un golazo desde 25 metros para poner el 2-0, el que terminaría alegrando la última parte del encuentro, aprovechándolo un Isco que redondeó la engañosa goleada. El liderato sigue en manos de los blancos, sea como fuere, cerrando además el récord de 26 partidos seguidos sin perder antes de afrontar los octavos de final de la Champions League.
De esta forma, los minutos se fueron consumiendo en el coliseo blanco y las ocasiones de gol llegaban con cuenta gotas. Ninguna del lado ilicitano y apenas cuatro acercamientos del bando merengue, el más peligroso, un córner botado por Di María que se estrelló directamente en el larguero. El gol sólo podía llegar en una jugada fortuita, o a balón parado, y efectivamente, así fue. Al saque de un córner, a la media hora, con Illarramendi rematando desde la frontal del área y su disparo rebotando en un jugador visitante antes de alcanzar la red de la portería de Manu Herrera. Un gol sin nada de lustre, pero que vale como el más bello de la historia. Y en este partido en concreto, era más que necesario para desatascar un gris encuentro.

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