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sábado, 26 de abril de 2014

Bayern Múnich 5-2 Werder Bremen: Claudio Pizarro despierta a los bávaros de la siesta



El olfato goleador del peruano, autor de un doblete, y la entrada de Lahm resultaron claves para la remontada local.


El Bayern Múnich superó con dificultad el trámite ante el Werder Bremen antes del próximo duelo de Champions ante el Real Madrid. Los cuatros goles de la segunda mitad, con dos dianas de Pizarro, superaron la desventaja y maquillaron un choque que había empezado mal para el líder de la Bundesliga. Ambos conjuntos guardaron un respetuoso minuto de silencio en honor de Tito Vilanova, ex entrenador del Barcelona y antiguo compañero de fatigas del actual técnico, Pep Guardiola.

Como viene siendo habitual en las últimas jornadas, los bávaros se plantaron en el césped con sensibles cambios, algunos obligados y otros buscados. Weiser se situaba en el lateral derecho, en lugar del sancionado Rafinha, mientras que Javi Martínez actuaba de doble pivote, Gotze asumía el rol de mediapunta y Pizarro como referencia ofensiva. Un once con variantes que dominó en el arranque y que encajó un gol, amarga sensación a la que se está acostumbrando el equipo son enorme facilidad.

Un error tanto de la zaga central como de las ayudas en el flanco izquierdo condenaron a Neuer, quien tampoco salió con determinación ante la llegada de Gebre Selassie -internacional checo de origen africano- que materializó su ocasión al palo corto, con habilidad. El 0-1 intensificó el juego local, en un ejercicio de madurez que obtuvo su recompensa con un servicio en profundidad de Pizarro que Ribery alojaba entre las piernas de Wolf.

La magistral vaselina de Pizarro salvada por Prodl parecía anunciar el segundo tanto que efectivamente llegó, pero en la otra meta con una contra bien ejecutada por los del norte, retratando la nula capacidad de repliegue del 'rodillo rojo'. El posterior recorte de Hunt, en línea de fondo, dejando sentado al defensor adornaba el disparo que sobrepasaba a Neuer, quien mostraba su incredulidad en otro partido con gran dominio de la posesión y escaso resultado.

La incursión de Lahm al terreno de juego, sumada a la puntería que no había asomado en el primer acto, condujeron a una remontada marca de la casa y con la contundencia propia de los muniqueses. Un saque de esquina propició el empate con Pizarro como ejecutor, quien repitió con el tercero, rubricando una preciosa acción entre Ribery y Alaba, con asistencia milimétrica del austriaco para gloria del andino.

El cuarto y el quinto se amontonaban como figuras del dominó dispuestas a tropezar unas con otras por la inercia. Lahn centraba desde el costado y Schweisteiger cabeceaba a las mallas. Robben se sumaba al partido y a la fiesta con su clásica contribución mediante una carrera de derecha a izquierda con el balón lejos de alcance de Wolf. Una jugada tantas veces vista en el Allianz y tan pocas veces frenada por las zagas adversarias.

De este modo, se cerró un duelo extraño con unos cuarenta minutos iniciales propios de este último mes -con inseguridades en defensa y concediendo goles- que cedieron paso a una segunda parte viva, alegre, letal -gracias al acierto de Pizarro- y con el fútbol insultantemente superior que les ha conducido a ser dos veces consecutivas campeones de Alemania. Una carta de presentación idóndea para esperar al Real Madrid.

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