El derbi londinense podría dejar al West Ham incluso tercero, si el United pincha en su cita con los Spurs
Boleyn Ground está de fiesta. Con su equipo cuarto, a dos puntos del Manchester United, todos dan por hecho que el West Ham no es fruto de una racha de victorias, es un candidato firme a pelear por puestos europeos, y ante el Arsenal tiene la oportunidad de darle ese regalo de Navidad a los suyos y de paso avisar al resto de equipos que el West Ham es una realidad.
Sam Allardyce no podrá contar con Kevin Nolan, Tomkins y Noble, bajas sensibles que obligan a hacer cambiso en el once titular de los Hammers. Por su parte, la enfermería del Arsenal sigue a pleno rendimiento, con Bellerin, Ramsey, Arteta, Wilshere y Özil en el dique seco, y las dudas de Koscielny y Thomas Rosicky, que intentarán apurar para que lleguen a la cita del domingo.
Los Gunners siguen inmersos en esa irregularidad característica de las últimas temporadas en el Emirates, y quieren acabar el año sin descolgarse de ese tercer puesto que tienen a tiro y al que aspiran hasta seis equipos.

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