Un penalti transformado por el galés en el minuto 87 permite a los blancos voltear el gol tempranero de Ghilas, también de penalti. Cristiano terminó expulsado por la frustración
La segunda vuelta daba el pistoletazo de salida con el duelo, 47 años después, entre Córdoba y Real Madrid en el Nuevo Arcángel. El campeón de invierno realizaba la primera escala de las 19 que le faltan para defender el liderato. Su primer escollo pasaba por superar al mejor Córdoba de la temporada (2V, 1E). Los blancos saltaron al Nuevo Arcángel con un pajara tremenda y al minuto de juego se encontraron con un penalti en contra por una mano en el área de Ramos. Totalmente involuntaria. El colegiado, con algo de retraso, señaló la pena máxima que transformó Ghilas con un espléndido lanzamiento ante el que no pudo hacer nada Casillas. El Madrid se veía obligado a forzar la maquinaria pero la cabeza no respondía a los blancos, que sufría especialmente con las internadas de Bebé por el carril de Marcelo.
El luso se convirtió en el jugador más peligroso de los blanquiverdes en la primera mitad y era un continuo quebradero de cabeza para Marcelo. En una se sus intervenciones en ataque pudo aumentar la ventaja con un remate cruzado que se marchó rozando el palo. Los de Djukic se sentían muy cómodos sobre el terreno de juego y jugaban con un confianza casi desconocida hasta la fecha. El Madrid mostraba una preocupante falta de ideas y creaba su mayor peligro con acciones a balón parado. Precisamente en una de ellas el Madrid consiguió reponerse del tanto tempranero de Ghilas. El centro desde la esquina de James lo peinó ligeramente Bale y le llegó en posición franca a Benzema para empatar el encuentro.
El tanto del francés no amilanó a los cordobeses que siguieron plantando cara y jugando de tú a tú a los blancos. Nadie se hacia con las riendas del juego y el Madrid mostraba poca chispa y una gran falta de creatividad. La baja de Isco demostraba ciertas carencias de los blancos a la hora de elaborar el juego ante un Córdoba muy seguro de sus posibilidades y que se marchó al descanso creyendo en sacar un resultado positivo.
El inicio de la segunda mitad con varió ni un ápice el guión del partido. El Córdoba jugaba con confianza y seguridad en sí mismo mientras que el Madrid no terminaba de carburar. Contra todo pronóstico, Juan Carlos disfrutaba de un partido muy tranquilo sin apenas intervenciones. No como Casillas que primero vio como Fede Cartabia estuvo a punto de batirle con un zurdazo que ser marchó rozando la escuadra y un minuto después tuvo que trabajar para detener el remate de Bebé tras una sensacional galopada a la contra. El portugués volvía loca a una defensa completamente desajustada.
El partido fue perdiendo algo de ritmo pero ni por esas el Madrid parecía encontrarse a sí mismo. Los blancos no encontraban la forma de hacer daño a una zaga bien armada salvo con acciones a balón parado, mayormente con centros desde la esquina. De hecho era el Córdoba quien gozaba de las mejores ocasiones y pudo ponerse por delante tras un error de Varane que permitió a Florin Andone plantarse solo ante Casillas. El rumano buscó la vaselina, Casillas tocó ligeramente y el balón acabó estrellándose en el larguero antes de acabar en las manos del meta blanco. Perdonaba el Córdoba ente un Madrid irreconocible
El tiempo corría en contra de los de Ancelotti que se mostraba impotentes e incapaces de hacer daño a los califales. La máxima expresión de esa impotencia llegó tras una patada sin sentido de Cristiano Ronaldo sobre Edimar que le costó la roja directa el luso. Cuando parecía que los blancos se iban a dejar dos puntos vitales una mano de Fede tras una falta de Bale acabó en un penalti transformado por el galés que permite a los suyos rescatar tres puntos fundamentales en un día negro. La victoria permite a los blancos seguir en el liderato al menos una jornada más.

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