El delantero colchonero hizo un gol al minuto de cada tiempo y obligó a una remontada global que no llegó. Los de Simeone esperan en cuartos de Copa por Elche o Barcelona (0-5)
Al Madrid no le quedó más remedio que lanzarse en tromba a por el gol. Cuatro tantos necesitaban los blancos para superar la eliminatoria y que el Atlético no viese puerta. El acaso y derribo de los de Ancelotti llevaba al extremo a los rojiblancos que sufrían como nunca en su punto fuerte, el juego aéreo. De esa manera consiguió empatar el Madrid el encuentro a los veinte minutos tras aprovechar Ramos una mala salida de Oblak, muy correcto hasta esa acción, para cabecear a placer y despertar a la hinchada blanca. El asedio de los madridistas continuaba mientras el Atlético mientras el Atlético se veía superado por las circunstancias.
La llegadas al área colchoneras eran un tónica común casi cada minuto de juego. Cristiano tuvo en sus botas una de las más claras, pero su remate se topó en su camino hacia el gol con un salvador Mario Suárez. Insistía el Madrid que no concedía ni un segundo de tregua, pero los rojiblancos se defendían con el cuchillo entre los dientes despejando todo balón que se paseaba por su área. El tiempo corría en contra de los de Ancelotti que necesitaban todavía tres goles. El peligro era latente en cada acción pero el Atlético cumplió con su cometido y llegó al descanso sin encajar ni un gol más y con un resultado que le dejaba con pie y medio en cuartos.
Si el inicio de la primera mitad fue algo totalmente inesperado, lo que aconteció en la segunda no fue para menos. Como si de un déjà vu se tratase, el Atlético volvía a marcar antes del minuto de juego y con los mismos protagonistas. Recuperó en la medular Griezmann tras un mal envío de Ramos. El francés corrió hasta la frontal y se la dejó a la izquierda para Torres, que dejó sentado a Pepe y batió con algo de fortuna a Keylor Navas. No se lo podía creer el madridismo. El Niño volvía a dejar helado al Santiago Bernabéu.
Este segundo tanto cayó como un jarro de agua fría para los de Ancelotti, que no quisieron tirar la toalla tan pronto y continuaron su asedio, en menor intensidad, sobre la meta de Oblak. El esfuerzo encontró su recompensa a los 54 minutos de juego con el empate de Cristiano al cabecear el luso un buen centro de Bale. Un hilo de esperanza recorrió el Bernabéu, pero se quedó en nada. El Atlético comenzó a gestionar mejor los tiempos de juego, especialmente tras la entrada de Arda, un auténtico pulsómetro para los rojiblancos. Cuando el turco está sobre el tapete el Atlético juega al ritmo que marca el otomano.
En el tramo final el Madrid se mostró apático consciente de que la clasificación era ya más que un milagro. Se movían más por corazón que por fe y los rojiblancos apenas sufrieron para aguantar un resultado que les mantiene como el gran azote de los blancos esta temporada. Los rojiblancos se llevaron una eliminatoria en la que fueron claramente superiores y vieron como Torres recupera su olfato goleador como rojiblanco. Noche redonda para los del Manzanares, que ya esperan al Barça en cuartos. El Madrid tendrá la oportunidad de revancha en algo más de un mes en la vuelta de Liga en el Calderón.

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