Un gol de delantero vasco dio la victoria a los "leones" en San Mamés en un partido en el que volvió a verse una mala versión del equipo de Carlo Ancelotti
Aduriz deja en bandeja el liderato al Barcelona después de anotar el gol de la victoria del Athletic frente al conjunto blanco en el partido en el que Iñaki Williams se licenció como nuevo ídolo de la hinchada local.
ElMadrid, que desde la vuelta de vacaciones no consigue encadenar varios partidos solventes, volvió a mostrar una imagen irregular frente a un equipo que gracias a un derroche de entusiasmo y valentía doblegó a los blancos.
En La Catedral el Real Madrid siempre ha de pagar un peaje en forma de hostilidad. Extra motivada, la grada traslada ese especial fervor a unos jugadores vizcaínos a los que poco les hace falta para lograr la comunión con su afición en unos encuentros que, pese a los últimos resultados entre ambos equipos, siempre son especiales.
Más si a todo ello le sumamos que apenas tres días antes los ‘leones’ habían sellado su pase a su tercera final de Copa del Rey ante el Barcelona. En una temporada donde casi todo parecía gris, la situación ha cambiado, algo que se pudo observar de forma clarividente durante los primeros compases de una primera mitad donde los vizcaínos a partir de su entusiasmo en el esfuerzo y de la exaltación tras cada pugna acosó a su rival.
Sin embargo, no hay mayor león que el que en menos de un minuto asesta tres zarpazos a su rival, y Ahí el Madrid es líder indiscutible. Cuando parecía algo diluido, para muestra de ello los nueve minutos que Kross tardó en tocar su primer balón, Carvajal se incorporaba para que Benzema gozara de un chut claro. Casi a continuación, el propio francés estuvo a punto de convertirse en asistente de Cristiano y al saque de córner Pepe remató por encima del larguero.
Con un Cristiano demasiado preocupado en los lances con jugadores locales, el Madrid bajaba al barro y se medía de igual a igual a un Athletic infatigable en las ayudas. Y el gol podía llegar de muchas formas en el equipo blanco, pero no así en el Athletic. Aduriz volvió a ejercer nuevamente su monopolio con la cabeza para, desde el punto de penalti, girar la cabeza de forma magistral y colocar en la escuadra el envío de Mikel Rico.
El partido lo tenía todo para el Athletic, pero desde ese momento tenía que redoblar en esfuerzos ante un Madrid al que ya no le valía dejarse ir por la propia dinámica del partido. Casi a continuación Bale pudo igualar, pero Iraizoz estuvo atento en una acción en la que el línea terminó decretando fuera de juego.
Una primera mitad muy intensa en ambas líneas de combate. El estado de ánimo del Athletic tras el pase copero fue determinante y en esa batalla fue superior a un Real Madrid al que aún aún le restaban 45 minutos para tratar de darle la vuelta a la guerra dinastías.
Salió el Real Madrid con mayores bríos en el inicio de la segunda mitad. Primero pudo igualar Benzema, pero Balenziaga se cruzó providencialmente para evitar que el pase de Cristiano terminara en el fondo de las mallas. Más clara fue aún la siguiente, cuando Bale colocó un pase de gol a Ronaldo que Iraizoz desvió con una mano decisiva.
El Madrid trataba de igualar por acoso y derribo ante una defensa donde cada vez se acumulaban más efectivos. Sin embargo, se pasaban los minutos y el exceso de centros laterales morían en las manos de Iraizoz o del zaguero vizcaíno que por allí pasara.
Williams seguía a lo suyo y desquiciaba al Real Madrid por completo. Tras su salida, se llevó la ovación local. Sin embargo, aún le quedaban cosas por decir al Madrid y Bale tuvo la más propicia de la segunda parte al estrellar el cuero en el poste de Iraizoz. El galés vio al meta adelantado y desde 40 metros no se lo pensó. Fue prácticamente lo último peligroso para un equipo falto de ideas y que acabó muriendo en la orilla de la Ría de Bilbao.

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