El canario marca un doblete, le hacen un penalti y fue 'culpable' del autogol de Sindei para quedar a cuatro del Valencia. Los gallegos se complican
Tras un primer aviso en el minuto cuatro de Carlos Bacca en una buena llegada de Diogo Figueiras por banda derecha que incomprensiblemente el colombiano mandó alto, el partido pasó a ser parte del cuadro gallego. No por calidad pero sí por insistencia. Y por el desconcierto en la zaga sevillista. Primero avisó Lucas Pérez en dos acciones en las que pudo adelantar al conjunto dirigido por Víctor Fernández. Las dos terriblemente mal defendidas por la zaga sevillista. Ya en la tercera, el Deportivo despertaría de su letargo al conjunto de Unai Emery con el primer tanto del encuentro. Un balón que roba el conjunto gallego en la medular y que tras pasar por varios futbolistas termina en un centro raso al primer poste con dirección a Oriol Riera, que fusilaba, casi a bocajarro, a un Sergio Rico que no merecía la displicencia defensiva de sus compañeros.
Sin apenas tiempo para asimilar el gol, el Sevilla volvió a asomarse a la portería gallega y con mucho mayor acierto que en su primer intento. Una combinación en el minuto 32 entre Vitolo y Carlos Bacca se transformó en el gol del empate hispalense. El colombiano falla muchos goles pero en su lugar se fabrica el solito muchos otros mediante fantasmagóricos desmarques como en esta ocasión. Un tesoro el internacional colombiano, que en esta ocasión supo asistir con una bonita dejada a su compañero, Vitolo. Si Carlos Bacca es uno de los referentes de este Sevilla de Unai Emery, el grancanario es una de las sorpresas de la temporada.
Tras una difícil adaptación la temporada pasada, con muchos minutos pero poca participación ofensiva, Vitolo se ha destapado en esta como un extremo potente y llegador que suma, además de mucho trabajo en defensa, una pegada que está sorprendiendo hasta tal punto de ser uno de los próximos objetivos del seleccionador nacional para reforzar a la selección española. El ex de Las Palmas fue el protagonista total de la segunda parte y tres acciones suyas desnivelaron definitivamente el partido a favor del conjunto de Unai Emery. Primero, en el minuto 52, tras marcar al primer toque una buena asistencia de Aleix Vidal desde la banda derecha. Y en el 65 provocando un penalti tras una de sus imparables galopadas que transformó Kevin Gameiro con el tanto de la sentencia.
O eso parecía. Porque a renglón siguiente, el Deportivo volvía a meter el miedo en el cuerpo con el 2-3, obra de un Oriol Riera que, o bien no marca en muchos partidos, o bien las enchufa todas en el mismo como en esta ocasión. Pero el partido estaba completamente roto. Y solo un milagro evitó una goleada de escándalo a favor del conjunto de Unai Emery, que mediante intrépidas contras pudo lograr algún que otro más.
Al final tuvo que ser la estrella del partido, otra vez más Vitolo, quien en una internada dentro del área y posterior intento de combinar con un compañero, provocase el autogol de Sidnei. Ya cuando el partido moría, Hélder Costa provocó otro penalti –muy riguroso– que puso el definido 3-4 en el marcador con el tanto de Lucas Pérez. Al final, tres puntos de oro para el Sevilla, que mete presión al Valencia y al Atlético, además de afianzar su propuesta de cara al vital encuentro del próximo jueves ante el Villarreal y otra derrota más para el Deportivo, que le vuelve a colocar en el disparadero de los puestos bajos de la clasificación.

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