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lunes, 24 de agosto de 2015

Real Betis 1-1 Villarreal: Rubén Castro salva los muebles



El Benito Villamarín recibía al Real Betis con un llenazo hasta la bandera para celebrar la vuelta a Primera División, una vuelta esperada que los béticos necesitaban para volver a ilusionarse en esta temporada 2015/16. Con Dani Ceballos pensando ya en su futuro lejos de la capital andaluza sentado en el banquillo, el Betis de Mel comenzó agobiando a un Villarreal que no sabía como meterle mano a los verdiblancos.
Un Pizzini en un gran estado de forma, desbordó una y otra vez durante la primera mitad, pero sus centros no encontraban rematador, ya que Jorge Molina siempre esperaba muy atrás, buscando la pelea en el juego aéreo. Soldado, sin embargo, avisó con un disparo cruzado desde la banda izquierda, provocando una buena parada de Adán. Pero tan solo minutos más tarde, un error de bulto en la defensa del Betis, que se confió viendo a Baptistao en fuera de juego, no se percató de Roberto Soldado, que llegó desde atrás para hacer el primero ante la pasividad de una defensa que no supo reaccionar.
Comenzaba de la peor forma posible el Betis, al que le tocaba remontar. En la segunda mitad, Rubén Castro tuvo la única ocasión clara de los suyos con un disparo desde el balcón del área, al palo largo, obligando a Aréola a sacar unas buenas manos. 
El partido continuaba con pocas ocasiones y un juego espeso, pero Adán tomó el protagonismo, con dos cantadas que hubieran servido para cerrar el partido. La primera de ellas, en un centro al área que atrapó el ex del Madrid, pero el balón se le escapó de las manos y Bakambu no aprovechó el error y su disparo se marchó por encima del larguero.
Esa fue la primera, pero a falta de 15 minutos, volvió a cometer otro error grave Adán, saliendo del área en un balón largo por el que corría Bakambu. El '17' amarillo llegó antes que el portero y disparó sin portero, pero Pezzella evitó el 1-2 y Tomás Pina, que venía desde segunda línea, estrelló el balón en el larguero.
Parecía que todo estaba perdido en el Villamarín cuando, en el 87', Piccini volvió a aparecer para pegar un pelotazo espectacular desde casi 50 metros, obligando a Aréola a volar, y el rechace lo recogió Rubén Castro, el más listo de la clase, para hacer el empate. En las postrimerías del encuentro, una tontería de Bruno Soriano le costó la expulsión, algo que no afectó al resultado. Al final, un punto para cada equipo, y la sensación agridulce de un Villarreal que salió de Sevilla sabiendo que se le escaparon tres puntos que tenía hecho.

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