El resultado, en el estadio de Nueva Jersey, no dice toda la verdad: Brasil ganó, es cierto, pero hubo también un Brasil que perdió, un Brasil que, como sucedió en el último Mundial y en la última Copa América, sigue dejando un fútbol pobre, sin ideas, sin enamorar. Su rival, Costa Rica, con el debut de Oscar Ramírez como entrenador y sin su máxima figura, Keylor Navas, no le pudo –y no supo, además- sacar aunque sea un poco de provecho.
El gol, a los diez minutos de la primera parte, facilitó el trámite del equipo de Dunga: Hulk peleó un balón, lo ganó y definió de zurda. En ese preciso momento, el 1 a 0 pareció ser definitivo, más allá de algunas voluntades del equipo centroamericano y más allá de algunos errores -defensivos, sobre todo- de los sudamericanos.
El segundo tiempo empezó similar al primero: Brasil dominando, con tenencia del balón, acercando peligro –poco, es cierto- al arco de Patrick Pemberton y desinflándose lentamente. El juego, claro está, continuó siendo pobre y la máxima expectativa seguió estando fuera del césped: Neymar, Kaká, Rafinha y Coutinho calentaban cerca del banco de los suplentes.
Kaká y Coutinho ingresaron en el minuto 21; Neymar y Rafinha (su debut con la camiseta amarilla), por su parte, lo hicieron en el minuto 36. Poco pudieron hacer para mejorar el espectáculo.

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