El equipo de Simeone dio un repaso futbolístico al de Ancelotti. Tiago, Saúl, Griezmann y Mandzukic firmaron el triunfo ante un apático conjunto merengue. Se aprieta la Liga
Se volvió a repetir la misma historia en el Vicente Calderón. Algo que no es leyenda por el desenlace final de la pasada Champions League. Algo que comenzó con la final de Copa del Rey en el Santiago Bernabeu del año 2013, y que desde entonces ha revertido una dinámica que ahora le pesa al Real Madrid, como antes le pesaba desde el año 1999 al Atlético de Madrid. El conjunto colchonero venció por 4-0 a su eterno rival, en un resultado que se antoja corto si nos quedamos con el empeño, las ganas y la intensidad del conjunto colchonero a la hora de sacarle los colores a unos blancos que acumulaba un 2015 irregular en cuanto juego, lastrado por las bajas y viviendo de las rentas de un final de 2014 espectacular.
Porque el Real Madrid en los primeros 45 minutos dominó (cosechó un porcentaje de posesión del 55%), pero era del todo estéril. El Atlético de Madrid, en los primeros diez minutos, apenas había aparecido en escena. El protagonismo se lo llevaba la animación de un Vicente Calderón volcado a lo largo y ancho de los 90 minutos. Fiel a su estilo, los rojiblancos sin sufrir atrás esperaban su oportunidad. Un aviso de Arda Turán y el tempranero cambio de Saúl por Koke, retirado por lesión, sirvieron para anunciar el primer tanto de la tarde. Gran acción de Mandzukic en el control y en el servicio hacia Tiago que rompió el balón en un disparo centrado donde Iker Casillas, con su cantada, abriría el camino de la gloria a los atléticos. Pocos minutos después, en el minuto 17, Saúl se aprovechaba de la gran internada hasta línea de fondo de Griezmann para dar lugar a su primera asistencia en liga. El ex rayista de chilena llevaba en volandas a la afición colchonera. No se marcaba un 2-0 en el minuto 17 en esta liga, es más, desde al menos 1998, el Real Madrid no empezaba el partido de esta manera.
La reacción nunca llegaría por más, porque lo poco que intentó el Real Madrid se resumió en un disparo bloqueado de Karim Benzema. Las jugadas blancas morían en los laterales productos de la presión de los pupilos del Cholo Simeone. El central y el centrocampista apoyaban al lateral a muerte, y los delanteros ahogaban a Toni Kroos y todo el centro del campo madridista. La tarjeta del alemán fue simbólica de lo que se estaba viendo y manifestó el desquiciamiento blanco. El resultado no fue otro que por primera vez en esta temporada en liga, los blancos se fueron a los vestuarios sin ningún remate a puerta.
El ritmo que imprimió tanto los jugadores como en el campo se reflejó también en el capítulo de tarjetas. Los locales empezaban a acumular tarjetas, la mayoría de ellas por protestar, a la vez que Carlo Ancelotti movía ficha cargándose un centro del campo mermado y dar entrada a Jesé. No solo no cambió la cosa sino que la tragedia estaba por llegar. Una triple ocasión fallada por Antoine Griezmann, a cada cual más clara, y un cabezazo demasiado picado de Tiago fueron la antesala para el tercero de la tarde. Gran acción individual de Arda Turán, el mejor del partido, para buscar a Saúl que, de cabeza, se la dejaba al francés que, a la limón, con Varane introducía el esférico en las mallas blancas. Era la primera vez en La Liga que Saúl marcaba y asistía en un mismo encuentro (algo que le sucedería a Mandzukic después), sin embargo el canterano se retiraría lesionado en esa acción del gol. Había durado una hora sobre el césped.
No hubo más. Solo la guinda y que la fiesta se convirtiera en orgía, quizás la úlitma a orillas de un Vicente Calderón en vías de extinción. El partido entró en un tramo enrarecido de cambios y tarjetas, y el Atleti solo se limitó a defender hasta que, en el último suspiro, llegaría el cuarto merced a la primera asistencia en liga de Fernando Torres sobre la cabeza de Mario Mandzukic, que firmaba una goleada que pasará a la historia. Y pasará a la historia porque desde aquel lunes de noviembre de 2010 en el que Barcelona de Guardiola pasó por encima al Real Madrid de Mourinho en el Camp Nou (5-0), los de Concha Espina no caían tan bajos. Carlo Ancelotti podrá argumentar que no estaban Sergio Ramos, Modric, Pepe o James Rodríguez, pero el bagaje ha sido de tres remates, uno de ellos a puerta (el de Illarramendi en el minuto 80 con paradón incluido de Miguel Ángel Moyá). Ni un Cristiano Ronaldo desaparecido, y acribillado a gritos constantemente por la grada atlética, estuvo a la altura de las circunstancias. Un partido que ha servido sin duda para que haya liga, para que el Real Madrid no se dispare, para que el Atlético le haya ganado ya tres veces este curso a los blancos, y se coloque a tan solo cuatro puntos del líder de Primera División.

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