Un doblete del delantero de moda en el fútbol inglés sirvió para voltear el derbi y dejar la victoria en casa. Özil había adelantado a un Arsenal muy rácano en el planteamiento
Desde el mismo momento en que dio comienzo el derbi del norte de Londres que disputaban Tottenham yArsenal en White Hart Lane, y que medía las opciones de ambos equipos por continuar con la buena racha que seguían, se percibió el guión, el hilo conductor que iba a llevar el encuentro. Con Walcott en el banquillo, Wenger daba entrada a un Danny Welbeck que iba a prometer el sacrificio defensivo necesario para dejar libertad a un Özil siempre más inoperante en ese tipo de labores.
La primera mitad fue lo que se vivió en los primeros minutos de principio a fin. La apuesta de Mauricio Pochettino era más valiente, y desde bien pronto se comenzaron a suceder las oportunidades del conjunto Spur. Con la banda izquierda como carril de juego, el Tottenham metió en la caverna a un rival poco acostumbrado a ser dominado por el otro contendiente. Rose y Eriksen fueron como un puñal para un Bellerín que se vio superado. Esos minutos de acoso y derribo que vivió el Arsenal se sucedieron durante todo el primer tiempo, eso sí, con una ligera excepción.
Ese punto de inflexión lo puso el elegido de Wenger para ocupar la banda derecha del ataque, la apuesta que funcionó. Welbeck se marcaría una carrera sensacional en la que quitó por completo las pegatinas a Rose, para acabar centrando a la entrada de Giroud. El francés no acertó a rematar de llenó y su disparo defectuoso acabó inclinándose hacia la posición de Mesut Özil, que sí acertaría a mandarla a la red. Con ese único disparo a la portería de Lloris, el conjunto gunner se marcharía al descanso con una ventaja que no hacía justicia a lo visto sobre el césped del Lane.
La segunda parte siguió el hilo de la primera. Asedio del Tottenham, que buscaba el empate a toda costa, y que lo iba a conseguir. Harry Kane cazaba un rechace de espina en un córner y certificaba el gran momento de forma que vive el delantero inglés. A raíz del gol, el partido se rompería más aún. Ocasiones de ambos equipos -más del lado local- y un espectáculo de ida y vuelta 'made in Premier'.
Cuando todo parecía destinado al reparto de puntos, cuando el cansancio hacía mella a un Tottenham que dio todo por llevarse la victoria, apareció el de siempre en los últimos tiempos, el rey de White Hart Lane. Harry Kane se elevaría por encima de todos para dar la vuelta al marcador, para decidir el siempre prestigioso derbi del norte de Londres. Con Hodgson en la grada, el delantero de moda en Inglaterra volvió a ser protagonista. Merecida victoria de los de Pochettino, que adelantan a su rival ciudadano y siguen creciendo en un año que comenzó con dificultades. Por el momento están en Champions.

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