El conflicto bélico ha hecho trasladar la sede de los ucranianos a Lviv, a 1.000 kilómetros de distancia de Donetsk
La situación política y el ambiente bélico que se está viviendo en Ucrania ha afectado directamente la vida del Shakhtar. El equipo de Donetsk ha disputado sus partidos como local en Lviv, a 1.000 kilómetros de distancia de su estadio. Una situación anómala con la que están conviviendo en este curso y con la que han logrado superar la fase preliminar de la Champions League.
El forzado exilio de los mineros no ha impedido que por tercera vez en su historia los negroanaranjados se sumen a la fiesta de los octavos de final, aunque sea con el factor cancha en contra y ante uno de los colosos de la competición, el Bayern.
El equipo bávaro es un perpetuo candidato al cetro europeo, edición tras edición, tanto por tradición como por la calidad de plantilla, un apartado donde el Shakkhtar puede rivalizar, merced a la gran colonia brasileña que añade un toque de samba e imaginación al equipo de Lucescu.
La portentosa reciente victoria del Bayern en Bundesliga ante el Hamburgo, por 8-0, parece haber despertado al 'gigante del sur' de su letargo. Una goleada que llega a tiempo en este inédito duelo que apunta a imprevisible por el estado físico del plantel local, todavía inmersos en pretemporada liguera, y por el estado anímico de los propios ucranianos, tras un complicado año marcado por la guerra.

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