Los hispalenses, con dos goles en la primera mitad, dejaron visto para sentencia el partido. Los hombres de Unai Emery alcanzan la final por segundo año consecutivo
El Sevilla se presentaba en el Artemio Franchi con pie y medio en la final de Varsovia. Los andaluces buscaban reeditar título pero antes tenían que hacer bueno el 3-0 cosechado en la ida en el Ramón Sánchez Pizjuán. La ventaja era muy importante pero no definitiva por lo que de Emery no podía salir a especular.
Con esa idea en la cabeza los de Nervión metieron el miedo en el cuerpo de los italianos en el primer minuto de juego. El centro en el segundo palo de Coke se paseó por el área pequeña de la Fiore sin encontrar rematador. Pero solo fue un espejismo. Poco a poco el conjunto local se fue adueñando el balón y comenzó a encerrar al Sevilla en su propio campo acumulando llegadas. Lo italianos bombardeaban a base de centros el área del Sevilla, que se limitaba a achicar todo balón que merodeaba su área. Los de Emery fueron cediendo terreno ante el acoso local y llegó la primera ocasión clara de los 'Violas'. Un centro desde la esquina cabeceado por Gonzalo Rodríguez no acabó en gol por la espectacular parada repleta de reflejos de Sergio Rico. Una mano vital tal y como se estaba desarrollando el partido.
Más importancia si cabe adquirió la parada si tenemos en cuenta que apenas cinco minutos después Bacca se encargaba de matar la eliminatoria en una jugada a balón parado. Una falta botada por Banega fue cazada en boca de gol por el delantero colombiano en boca de gol. Se esfumaban todas las ilusiones violas y el Sevilla comenzaba a buscar billete de avión para Varsovia. Y si alguien pensaba que el Sevilla se iba a relajar con el gol estaba equivocado. De nuevo una jugada ensayada. Centro largo al segundo palo de Banega, Coke la cede al centro y Carriço anota en boca de gol. Fiesta hispalense en Florencia. La humillación comnezaba a ser tal para los 'Violas' que algunos seguidores decidieron abandonar el campo antes del final de la primera mitad. El partido ya era un trámite y la Fiore tuvo que tirar de orgullo en busca del gol del honor. La fiesta en Florencia tenía claro sabor andaluz y todavía restaban los segundos cuarenta y cinco minutos.
Como era lógico la segunda mitad apenas tuvo historia. La falta de intensidad en ambos conjuntos fue la tónica común y las ocasiones de gol brillaban por su ausencia. Apenas alguna remate tímido y otro oportunidad para lucirse para Sergio Rico. El joven meta evito el tanto del honor de los italianos con una doble intervención de mucho mérito. Primero repelió con una buena abajo el remate desde la frontal de Salah y tuvo tiempo para reponerse y desbaratar en el rechace el chut de Ilicic.
Un tanto que pareció no querer llegar. Y eso que los italianos dispusieron hasta de una pena máxima para lograrlo. Pero cuando el día sale oscuro todo pinta mal y Ilicic mandó a las nubes el lanzamiento desde los once metros. Poca historia más tuvo una segunda mitad más propia de un entrenamiento que de una semifinal de Europa League. El Sevilla se paseó en semifinales es su última escala hacia Varsovia y tendrá la oportunidad de alzar un nuevo título y conseguir una plaza para la próxima edición de la Champions.

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