El Valencia CF sumó su primera victoria en Liga a costa de un Sporting de Gijónque pagó en exceso la inocencia de sus delanteros. Tuvieron las más claras los de Abelardo pero una y otra vez se estrellaron contra un inspirado Domenech y su propia falta de veneno. El Valencia, que las tuvo pero no tan claras, no perdonó y respira tranquilo gracias a Paco Alcácer.
Ambos protagonizaron un duelo en el que certificaron las virtudes y defectos que mostraron en las dos primeras jornadas, parecidos en los dos conjuntos: buena organización defensiva; cierta candidez arriba. Tiene más excusa para ello el humilde Sporting que el Valencia de Peter Lim pero el resultado es el mismo: falta de dinamita.
El Sporting saltó al campo con intención de dominar y amén que lo consiguió en los primeros 10 minutos de juego pero los goles, que no las ocasiones, no llegaron para los de Abelardo. Primero Jony y luego Sanabria probaban al debutante Jaume Domenech desde la frontal del área pero el chaval respondía de forma impecable.
Poco a poco el Valencia comenzó a convertir su dominio de la posesión en dominio del partido. Cortocircuitada la opción de contra en el Sporting por el monopolio del cuero che, los valencianistas se asentaron en área local comenzando a generar peligro de manera constante. Feghouli se erigió como el principal baluarte ofensivo che, pero sus continuas internadas no encontraban remate en un Negredo y un Piatti algo negados ofensivamente.
El guion de la segunda parte fue calcado al de la primera: posesión y dominio para los de Nuno, ocasiones clarísimas para el conjunto de Abelardo, que desperdiciaban una y otra vez opciones cristalinas. La más clara de ellas llegó sobre el minuto 75 en pies de Pablo Pérez que recibió tan solo en área pequeña que, casi sorprendido, no pudo rematar peor.
Cuando parecía que el partido iba a morir virgen por la ineficacia de ambos ataques, el Valencia desbarató una salida del Sporting y le pilló descolocado, una fisura en la hasta entonces impecable defensa asturiana que aprovecharon Bakkali y Alcácer para conectar y poner el 0-1 en el marcador.
Todavía tendría el Sporting la ocasión de demostrar su falta de pegada en una última jugada en el que el tirazo de Guerrero fue desbaratado por un Doménech que se coronó en su estreno en una portería tan difícil como la del Turia, quitándole un peso de encima a Nuno. Peso que a buen seguro tendrá Abelardo cuando repase las ocasiones desperdiciadas por los suyos. La primera no espera a nadie y el Sporting no ve puerta.

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