Ambos marcaron en la importante victoria de los 'Red Devils'. El tanto del internacional inglés fue una obra de arte
Louis Van Gaal afronta 2016 con esa sensación de intranquilidad con la que dejó 2015. El holandés siente que se la juega en cada partido, que una derrota podría mandarlo para casa y un empate sería sinónimo de ultimátum.
Ante el Swansea, el Manchester United intentó demostrar que las cosas pueden cambiar a mejor. Hizo una buena primera mitad pese a que al descanso se llegó con 0-0 en el marcador. Pese a la ausencia de goles, los 'Red Devils' exhibieron movilidad, verticalidad y acciones peligrosas cerca de la portería de Fabianski.
Juan Mata fue el encargado de liderar las ofensivas locales en los primeros 45 minutos. Gobernó el juego y se asoció bien con Rooney. Ambos gozaron de las oportunidades más claras, aunque sin suerte.
El gol que faltó en la primera mitad, se presentó muy pronto en la segunda. Y es que, Martialaprovechó un buen centro de Ashley Young desde la derecha para cabecear a la red. 1-0 nada más reanudarse el encuentro. Escenario inmejorable para el Manchester United.
Sin embargo, el conjunto de Van Gaal ya ha demostrado en numerosas ocasiones su fragilidad, y ante el Swansea lo volvió a hacer. Incomprensiblemente, el United se dejó ir y su rival lo aprovechó para plantar sus naves alrededor de De Gea. A falta de veinte minutos para el final, Sigurdsson firmó el 1-1 con un remate de cabeza que sorprendió al guardameta español.
Tocaba remar de nuevo. Old Trafford puso el aliento y Wayne Rooney invitó al delirio. Lo hizo con un gol escandaloso a pase de Martial. Decidió rematar de tacón para convertir el 2-1 en una obra de arte. La gran acción previa de su compañero quedó en un segundo plano. El Tatro de los Sueños vibró como hacía tiempo y el Manchester United decidió que esta victoria no se podía escapar. Y no se escapó. Tres puntos de oro para un equipo que quiere hacer realidad aquello de "año nuevo, vida nueva".

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