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miércoles, 22 de octubre de 2014

Oporto 2-1 Athletic Club: Un error de Gorka Iraizoz condena a los Leones en Dragao



Tras empatar el partido, los rojiblancos parecían optar a la victoria en terreno portugués, pero el fallo del guardameta les penalizó



El Athletic volvió a caer en la máxima competición continental. En esta ocasión lo hizo de manera poco afortunada (2-1) en el partido más complicado del grupo, en Do Dragao ante el Oporto. Una cita que Ernesto Valverde, técnico bilbaíno catalogó como fundamental para comenzar a retomar el vuelo, no solo dentro del grupo de Champions League sino para remontar una temporada que ha empezado muy irregular. Los rojiblancos, que no ganan desde el penúltimo día de agosto cuando derrotaron al Levante por 3-0, ya acumulan una racha que dura casi dos meses sin conocer el triunfo.

La derrota en la segunda jornada frente al BATE Borisov delata como está este equipo. Los bielorrusos, que han encajado goleadas frente a los portugueses y a los ucranianos en esta primera vuelta de la fase de grupos, son ahora los principales rivales para los euskaldunes de cara a capturar la tercera plaza que da vía directa a la Europa League. Con tan solo un punto y con sensaciones algo mejoradas pero escasas, a los leones se les antoja como una tarea imposible recortar los cinco puntos que le distancia del segundo puesto.

El partido giró en torno al tanto psicológico logrado por Héctor Herrera a pase de Juan Quintero justo antes de que un Damir Skomina, muy contemplativo con los dragones a lo largo del choque, decretara el final de los primeros 45 minutos. Una primera parte protagonizada por el planteamiento revolucionario del Txingurri Valverde que, prescindió de la calidad y del toque, para meter más músculo y verticalidad, plagando de defensas y de sorpresas su once inicial.

La idea no le salió mal al cacereño que maniató al Oporto, que aún así contó con más ocasiones que el equipo español. La esperanza portuguesa se basaba en Tello, en quien nacían las jugadas de mayor peligro luso; sobre todo en la que De Marcos se cruzó providencialmente cuando Jackson Martínez quería rematar en boca de gol y poco después cuando Danilo remató al lateral de la red. Al inicio fue Martins Indi el que casi se anticipa al primer palo. No obstante, la mejor oportunidad del partido fue para Mikel San José, que un 21 de octubre estampó el primer remate al poste de la temporada para el Athletic.

La segunda parte fue distinta. El Oporto, si exceptuamos las faltas tan reiteradas como perdonadas de Casemiro (4), se durmió. Buena culpa de ella tuvo los cambios de Ernesto Valverde que sacó a Aduriz del campo para meter en el campo a Muniain, que dio todos sus pases bien (12) en campo contrario, y a un Beñat Etxeberria que, quizás, cumplimentó sus mejores minutos en el Botxo. Una asistencia suya sirvió a Guillermo para empatar el choque después de partir la cintura a Maicon. Antes había avisado con otra acción aislada, cargándose la cadera de Martins Indi pero se escoró en demasía.

Con los portugueses tocados y pitando cada decisión de Lopetegui, Muniain y Tello se repartieron las ocasiones antes de que Ernesto Valverde tocase de nuevo a su planteamiento. Volvió al inicial y el karma le castigó. El Ídolo local Quaresma, que saltó al campo para hacer todo bien, campó a sus anchas por la frontal bilbaína y aprovechó una asistencia de Brahimi para batir a un Iraizoz que pudo hacer algo más.

El 2-1 parecía imposible de levantar. Pero pudo volver a empatar el Athletic si, en el único remate de cabeza de todo el partido, Laporte sacando tajada de otro preciso centro de Beñat Etxebarria y elevándose ante los centrales lusos, picara fuerte pero al centro en la oportunidad más clara para haber llevado las tablas del marcador, antes de que Jackson Martínez perdonara la sentencia en dos ocasiones.


En los últimos años habían sido el Atlético de Madrid, el Sevilla, el Villarreal o el Málaga los que habían dado cuenta de la dificultad del escenario dragón. Hoy el Athletic dio buena cuenta de ello frente al Oporto más español de todos los tiempos. Ni con casi 4000 seguidores en las gradas, el Athletic cambió la cara. Ha perdido cinco de sus últimos seis encuentros europeos a domicilio y sigue siendo aquel 1-0 ante el Galatasaray en diciembre de 1998 la última victoria leona en la Champions League, una competición que se está convirtiendo en un quebradero de cabeza.

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