Dos intervenciones de Kiko Casilla y la expulsión de Miranda evitan la victoria del conjunto rojiblanco en su visita al Power8 Stadium
Si el próximo martes, el Atlético de Madrid se juega la vida en el partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Bayer Leverkursen, en su visita al Power8, el Atlético se jugaba el pescuezo en la Liga. Con el Valencia ya por delante en la clasificación, el conjunto rojiblanco necesitaba ganar o ganar para mantener su aristocrática tercera plaza. Pero en el Power8 Stadium no se regala absolutamente nada y el conjunto de Sergio González, muy mentalizado de la dificultad del encuentro, planteó una batalla tierra-aire para frenar las intenciones rojiblancas. Y en esa disputa, tanto por arriba como por abajo, ganó elEspanyol, sobre todo, a raíz de la expulsión de Miranda cuando los jugadores se encontraban a punto de enfilar los vestuarios.
El Atlético comenzó bien el partido, con autoridad y seguridad, y fue el protagonista de todas las acciones meritorias de la primera parte, la más clara, un cabezazo de espaldas de Fernando Torres que obligó a la superestirada de Kiko Casilla. Pero el Espanyol no quería siesta y activó su fútbol con el modo antiatlético. Faltas y más faltas –hasta quince en la primera mitad, más del doble que el conjunto de Diego Pablo Simeone– que sacaron del partido al Atlético. Ya lo padeció ante el Valencia la semana pasada en el duelo del Calderón y ha ocurrido lo mismo en el feudo espanyolista. Los rivales ya saben cómo competir ante el Atlético y los partidos se convierten en un intensidad contra intensidad. El Atlético ya conoce su kriptonita.
En ese intercambio de duelos, el Atlético salió perdiendo. Joao Miranda, un central que siempre se ha caracterizado por su frialdad, se contagió de la agresividad perica y en un aparente inofensivo salto en el centro del campo, su codo le jugó una mala pasada con Abraham y terminó dejando a su equipo con un jugador menos. El Atlético había sido mejor en la primera parte –primer partido en esta Liga en el que llega al descanso con más posesión que su rival– y con muchas más llegadas al área rival –hasta ocho remates intentó el combinado de Diego Pablo Simeone por solamente dos de los espanyolistas–. Pero con diez, el dibujo del partido cambió.
Ya con Giménez como pareja de Godín, el Atlético salió a defender en la segunda parte, por lo menos, su orgullo y el punto del empate. El joven central charrúa se entiende a la perfección con su tutor futbolístico y a pesar de jugar con inferioridad numérica toda la segunda parte, el Espanyol apenas se asomó a la portería defendida por Miguel Ángel Moyà. El conjunto perico, tan organizado en defensa como totalmente sin ideas en ataque, basó todas sus acometidas ofensivas en Sergio García pero el capitán perico no encontró en ningún momento la luz. Tampoco Stuani, que salió tras un batallador Felipe Caicedo, pero que tuvo que lidiar con sus dos compatriotas y ya se sabe cómo se las gastan los uruguayos.
A pesar del bajón de juego en la segunda parte, el Atlético pudo llevarse la victoria en su visita al Power8. Cuando apenas quedaban unos diez minutos de partido, Griezmann filtró un sensacional pase en profundidad hacia Raúl García pero el navarro se topó con el paradón de Kiko Casilla. De esta manera, el guardameta catalán se resarcía de su error en Anoeta la pasada semana y salvaba los muebles para su equipo. A pesar de la superioridad, un punto ante un grande siempre es de agradecer y el Espanyol seguirá una jornada más en tierra de nadie. Por su parte, el Atlético saca un punto de un campo difícil y ante un rival complicado que cometió hasta 33 faltas, récord de un equipo en un partido de la Liga esta temporada.

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