Un pobre Real Madrid acabó pidiendo la hora para no caer eliminado un Schalke al que ridiculizó el año pasado. Crisitano, con dos goles, máximo anotador en competiciones europeas
El Real Madrid afrontaba la vuelta de octavos de Champions frente al Schalke 04 en el Bernabéu en el que es su momento más crítico de la temporada. Tras dos tropiezos consecutivos en la Liga, dejar escapar el liderato, la ventaja que les separaba de sus rivales y quedar eliminados en Copa del Rey, los hombres de Carlo Ancelotti se aferran a su competición fetiche para coger aire hasta el partido que marcará el resto de la temporada, su enfrentamiento contra el Barcelona.
Con un 2-0 a favor del partido de ida, el juicio del público del Bernabéu se centraba esta noche en el juego de su equipo, que desde comienzos de año no alcanza el nivel que encandiló al panorama futbolístico cuando se cursaba la primera vuelta de la temporada.
El partido arrancó con un panorama poco esperado. Pese al mal momento del equipo y las críticas recibidas, el Bernabéu se vistió de gala para recibir a los suyos en lo que se esperaba que fuera un bálsamo y una fiesta para el madridismo. Sin embargo el actual campeón de Europa no parecía jugar en casa y no parecía tan superior a un rival al que el año pasado ridiculizó en esta misma fase. Los alemanes tocaban a placer en campo contrario y los carrileros que conformaban la defensa de cinco se adueñaron de las bandas del terreno de juego. Los hombres dirigidos por Roberto Di Matteo avisaron y llegaron con sorprendente facilidad a las inmediaciones del área donde la línea defensiva madridista esperaba agazapada sin mayores ideas.
Así fue como en el minuto 20, una llegada del Schalke por banda derecha acabó con un centro de Barnetta sobre Fuchs, que completamente solo disparaba sobre un Casillas que intentó bloquear el esférico con mala fortuna permitiendo el primer gol de los alemanes. Lejos de reaccionar el Real Madrid se vino abajo y pudo ver como le empataban la eliminatoria. Tuvo que ser de córner como resolvieran la papeleta los blancos. Kroos colgó el balón al corazón del área, y Ronaldo, por encima de toda la defensa alemana, cruzaba un potente cabezazo fuera del alcance de Wellenreuther.
El partido entró en un terreno tranquilo donde llamaba aún más la atención la falta de ideas y de capacidad del un Real Madrid que terminó por desesperar a su afición. Volvió a tomar los mandos el equipo de Gelsenkirchen, y tras unas jugadas de anarquía defensiva blanca, volvió a adelantarse el Schalke con gol de Huntelaar. Primero disparó Meyer desde la frontal tras una jugada de transición por todo el frente del ataque madridista, Casillas repelió el disparo centrado, donde Huntelaar sólo y sin marca alguna remataba a placer para marcar el segundo de los de Di Matteo.
El Madrid casi daba por bueno el empate, sin embargo en el 44' un buen centro de Coentrão desde la izquierda al segundo palo que superó por alto al guardameta alemán para que de nuevo Ronaldo marcara con un buen testarazo. Respiraron más los jugadores que el Bernabéu, que habló con quejido de evidente intranquilidad cuando el colegiado pitó el final de la primera parte.
En la segunda parte ambos equipos se estiraron sobre el césped y olvidaron las disposiciones tácticas. Los dos conjuntos se notaban más cansados y defender ya no era tarea fácil. En el minuto 52, Coentrão condujo e intentó internarse dentro del área contraria, el balón salió repelido hasta Benzema, que en paralelo a la línea de fondo fue avanzando dejando rivales atrás a su paso incluido el propio Wellenreuther, y a placer marcaba el gol que adelantaba a los madridistas por primera vez.
El partido se rompió en el centro del campo con dos equipos cansados con las líneas muy separadas, se sucedieron así las oportunidades para ambos equipos, y en esa locura sin control, el joven Sane controló un balón en la frontal del área, y con su zurda colocó un disparo ajustado y a la escuadra ante el que nada pudo hacer Casillas para evitar el nuevo empate.
Parecía acabado el partido con la entrada de un ovacionado Modric. El Real Madrid recuperó algo de la posesión y los minutos fueron pasando. Un gol metía al Schalke en la lucha, y llegó con mucha fortuna en el minuto 84. Modric intentó robar el balón a Sane, y su toque terminó siendo una asistencia para Huntelaar, que siempre atento cazó el balón y con un temible disparo golpeó al larguero y batía a Casillas para conseguir el cuarto.
El Schalke 04 disponía de casi 10 minutos y solo necesitaba un gol para eliminar a un Real Madrid que estaba completamente roto en todas sus líneas. Pudieron los alemanes conseguir la clasificación, pero Casillas salvó los muebles en un partido en el que tampoco estuvo demasiado afortunado, al igual que el resto del equipo.
Se llegó así al final del partido. Pitó el Estadio Santiago Bernabéu a sus jugadores que vieron como el quinto clasificado de la liga alemana podía haberles eliminado en los últimos minutos.
El Real Madrid no despeja ninguna duda y sale aún más tocado del duelo de Champions con el Barcelona amenazando en el horizonte.

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