El croata y el uruguayo marcaron y asistieron en un partido en el que el Granada lo intentó por momentos pero en el que las diferencias entre ambos equipos acabaron sentenciando
El encuentro entre Granada y Barcelona comenzó accidentado, con un choque entre Javi Márquez y Dani Alves junto al área de Bravo que se saldó con una amonestación para el primero y una herida en el rostro para el segundo, pero sin mayores consecuencias. Una vez reanudado el encuentro, el Granada trató de sorprender a su rival con una presión adelantada que mantenía el balón más cerca del área visitante que de la local.
Sin embargo, los primeros remates del encuentro tuvieron factura azulgrana. Lo intentó Mascherano en el minuto diez con un remate algo tímido desde fuera del área y, poco después, Jordi Alba le dio continuidad con una mezcla de centro y disparo que Oier atrapó sin problemas. Por momentos, lograba el Barcelona encontrar grietas en la defensa local. El Granada, con este panorama unido a la posesión casi monopolística de su rival, se limitaba a aprovechar los balones que robaba en campo contrario y los contragolpes que podía sacar con velocidad.
En uno de ellos, Jhon Córdoba se quedó solo frente a Bravo tras un buen pase entre líneas de Lass, pero Jaime Latre vio un fuera de juego que no existió, anulando la acción. La respuesta la dio Xavi con un disparo potente desde media distancia que Oier consiguió despejar por encima del travesaño en el minuto 24 y, un minutos más tarde, el Barcelona abriría el marcador.
Luis Suárez ponía un balón desde la izquierda que Cala despejó de la peor forma posible, dejándole el balón en bandeja a Rakitic para que este, llegando desde atrás, reventase el cuero estableciendo el 0-1.
Hasta el descanso, el orden táctico fue la tónica, con un juego previsible por parte de ambos equipos que dejaba algún detalle en las áreas pero pocas ocasiones sustanciosas que llevarse a la boca. La más polémica llegó cuando Foulquier, tras contactar con Bartra dentro del área, cayó al suelo. Jaime Latre no vio penalti por considerar que el jugador del Granada ya se estaba tirando antes del choque.
Apenas un minuto después llegaría el primer disparo entre los tres palos del día para el Granada, obra de Márquez que, con mucha potencia y colocación, se topó con una buena acción de Bravo. Antes del descanso, aún daría tiempo a que Oier salvase el segundo cuando, tras varios toques aéreos dentro de su área, Messi controlase el balón. Cuando amagó el disparo, ya tenía al meta en sus pies para abortar el simulacro de remate. La primera mitad moría con un Granada bien colocado y con buenas intenciones ofensivas, dentro de sus limitaciones pero que, por una mala acción puntual, se veía con un gol menos que su rival.
La segunda mitad comenzó perdiendo el orden que había tenido la primera, haciendo el partido más loco y atractivo para el espectador. Así, los dos primeros remates del segundo acto fueron goles para uno y otro equipo.
En el minuto 48, Suárez trenzaba una pared con Rakitic tras un saque de banda desde la derecha y, con el exterior, sacaba un toque sutil que aumentaba el colchón visitante en el marcador. Un colchón que no tardó en verse reducido, pues Bartra volvía a derribar a un rival en el área (Lass esta vez) y entonces Jaime Latre sí vio una acción punible. Fran Rico asumía la responsabilidad desde los once metros y lanzaba ajustado al palo derecho. Aunque Claudio Bravo adivinó su trayectoria, no pudo alcanzar el balón para mantener su portería a cero.
Con el 1-2, el Granada se sentía capaz de plantarle cara a los azulgranas y le puso ganas al partido, aunque esa convicción no se tradujo en ocasiones claras que pudieran volver a poner la igualada en el marcador. El Barcelona no acababa de sentirse cómodo en el terreno de juego pero en vista de que su rival tampoco lograba ponerle excesivos problemas se limitó a buscar la ocasión de dar un zarpazo definitivo.
Este llegó en el 70, cuando Luis Suárez le regaló el tercer gol de los barceloneses a Leo Messi tras una acción en la que se rondó el fuera de juego hasta en dos ocasiones. En cualquier caso, este tanto acababa de sentenciar el choque. El Granada intentaría darle una nueva vida con alguna ocasión puntual, pero falto por completo de claridad en los últimos metros y más aún a medida que los minutos acababan con las últimas fuerzas de sus mejores hombres. De este modo, el Barcelona retornaba al camino de la victoria liguera tras su tropiezo contra el Málaga y el Granada seguirá una semana más en la penúltima plaza de la categoría.

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