El conjunto azulgrana cumple en su visita a Cornellà y se lleva el triunfo gracias a su buena primera parte y a los goles de Neymar y Lionel Messi
El ‘tamudazo’ de 2007 duró exactamente lo que el saque de centro. Un pispás. Los azulgranas, conscientes de que cualquier tropiezo puede resultar crucial para el devenir del título en estas últimas seis jornadas, salieron con autoridad y desafiaron el planteamiento de Sergio González aferrándose a su velocidad combinativa y su tremenda pegada en ataque. Con estos dos ingredientes, y la novedad de Rafinha en el once en detrimento de Ivan Rakitic, el FC Barcelona apabulló al Espanyol en los primeros minutos del partido y se marchó al vestuario con una ventaja de 0-2 que resultaría inamovible.
Pero el conjunto de Luis Enrique es un entramado con clase y no quiso hacer daño sin antes avisar a su rival de sus diabólicas pero deportivas intenciones. Hasta tres ocasiones claras dispuso el conjunto azulgrana antes de que Neymar certificara el primer tanto del partido, una auténtica obra de arte futbolística. Los de Luis Enrique se pusieron el esmoquin y comenzaron su vals particular para que en una jugada de hasta 25 pases –con una dejada made in Pelé de Luis Suárez–, el balón llegara al delantero brasileño para colocar el primer tanto del partido y de paso, mandar un recadito a Guardiola, su rival en las próximas semifinales de la Champions League. El Barça ha sido, es y seguirá siendo el rey del toque.
Pero el Barça no es un equipo que se contenta con nimiedades y tras conseguir el primer gol, continuó con su propuesta y pronto logró el segundo tanto del partido, cómo no, de la misma manera, con su fútbol de salón por bandera. Iniesta, que ha recuperado su mejor versión en los últimos partidos, filtró un pase láser de los suyos hacia la huracánica llegada de Luis Suárez por banda derecha. El uruguayo, que está demostrando que solo sabe marcar goles, dar asistencias y jugar al fútbol, cedería el balón para que Messi, con un zurriagazo seco y raso, batiera a un Kiko Casilla que no cerró los espacios. Aunque parezca que no está, la aportación del argentino en este equipo es tan sumamente letal que solo necesita un suspiro como en esta ocasión para dejar su impronta.
En la segunda parte, el partido continuó de la misma manera en la que se desarrolló el primer acto. Con un Espanyol totalmente en estado de shock futbolístico y a esperas de entrar en el partido con alguna acción de su jugador más determinante, Sergio García, y un Barça que se dispuso a matar el partido.
Pero no sucedió ni lo uno ni lo otro. Fue Mateu Lahoz el protagonista de estos segundos 45 minutos al expulsar a Jordi Alba. El lateral catalán, en una desafortunada acción, se marchó del buen partido que estaba realizando por increpar al colegiado algimiano. Con uno menos, el Barça se dedicó a contemporizar con el resultado a favor hasta que el partido llegase a su fin.
Aún así, el Espanyol pudo meterse en el partido con varios arreones. Primero Sergio García, cómo no, avisó a Claudio Bravo con el primer remate a portería del equipo de Sergio González pasado el ecuador del segundo acto de que la victoria visitante se paga cara en el Power8 Stadium. Y ya en los últimos quince minutos de partido, el conjunto perico pudo recortar diferencias en el marcador con su revulsivo estrella, Cristian Stuani, pero el delantero charrúa no acertó ninguna de las dos ocasiones de las que dispuso –sobre todo, una a falta de cinco minutos tras plantarse completamente solo ante Claudio Bravo–. Al final, victoria azulgrana que acerca al conjunto de Luis Enrique un poquito más al título de Liga.

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