A 10 del final, Sánchez aprovechó el penal y provocó el delirio del Monumental: el Millonario se quedó con la ida del Superclásico y deberá defender el 1-0.
En un partido de 180 minutos es imposible un festejo completo, pero sí se celebra sacar la primera ventaja, importante para encarar la revancha. Y en un partido que tuvo exceso de emotividad y poco de fútbol, el primer chico quedó en las manos de River, que se impuso a Boca por 1-0 con gol de Carlos Sánchez de penal, a 10 del final.
El balance del primer tiempo podría considerarse como favorable para el Millonario, que jugó el partido que Gallardo ideó en la previa. Con presión en todos los sectores de la cancha, fue desordenando a buscar a un Xeneize que terminó la etapa inicial perdido en la cancha, aguantando los avances sin resolución final del conjunto local.
Con un Teo decidido a acallar críticas y que tuvo las chances más claras y Ponzio y Kranevitter como dueños de la mitad de la cancha, River empujó a Boca contra el área de Orion y lo lastimó con centros y pelotas paradas, algunas neutralizadas por la defensa del equipo de Arruabarrena y otras desperdiciadas por ineficacia propia.
Herido en su orgullo, los del Vasco intentaron golpear de entrada en el complemento y tardó apenas unos segundos en paralizar los corazones de todos los hinchas en el Monumental: a los 14 segundos, Calleri ganó la posición por derecha y quedó mano a mano ante el siempre salvador Barovero. El Xeneize avanzó en la cancha y, ya sin la presión asfixiante de River, logró manejar la pelota y reinvidicarse. Igualmente, River siguió teniendo algunas jugadas de peligro como un remate de Sánchez desde la derecha, después de ganarle la espalda a Colazo, que el uruguayo no pudo definir con potencia.
Boca estaba jugando decididamente mejor, pero River lastimaba en cada avance. Gallardo mandó a la cancha a Mayada y Pity Martínez para darle más dinámica al ataque y Arruabarrena también buscó aire para su ofensiva con el ingreso de Carrizo por Pavón. Pero esta vez los cambios fueron favorables para el Millonario porque, a los 34 minutos, Marín lo enganchó al ex-Huracán y cobró la pena máxima que sentenció Sánchez haciendo delirar a todo el estadio.
Los cabezazos de Osvaldo hicieron peligrar el triunfo y quedó tiempo para el acto infantil de Teo Gutiérrez, que le dejó la plancha a Burdisso y vio la roja de forma directa. Finalmente el Monumental festejó un resultado que, aunque deja la serie abierta, obliga a Boca a ganar en la Bombonera y jugar con la presión de un gol visitante que puede hacer peligrar una clasificación que esta noche se inclinó para el lado de Núñez.

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